jueves, 23 de abril de 2009

carta de la reunión

El viernes pasado (17 abril) mantuvieron una reunión los representantes de las ONGs con el Ayuntamiento de Zaragoza de donde por lo que me han transmitido quedaron abiertas soluciones para salvar el Faro, siempre con la idea de desmontarlo adecuadamente y volverlo a reconstruir en alguna zona emblemática de la ciudad; en paralelo Pedro Arrojo hablo con el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, explicandole en persona la magnifica carta que sale debajo, al Alcalde le pareció bien, ahora es cuando viene que paren la cinta transportadora en la que se encuentra el Botijo a punto de entrar en la demolición.
Queremos hacer una reunión con todos los interesados la primera semana de Mayo, en donde se verá el verdadero destino del edificio.
Ahora es el último empujón, gracias por vuestra atención, vuestros importantes comentarios y seguimos adelante por un futuro y sobre todo, por un Presente mejor

Carta para Juan Alberto Belloch y Jerónimo Blasco
de Pedro Arrojo

Queridos amigos:

Siento muchísimo no poder estar en la reunión, en compañía de los amigos y colectivos que hicieron posible el Faro. En todo caso, desde México, sacando un ratito entre los diversos compromisos que me trajeron hasta aquí, querría haceros llegar un par de ideas que seguro mis compañeros del Faro sabrán transmitiros en directo mejor que yo a través de esta diablura que es la Internet.

Desde mi punto de vista, la Expo tuvo luces y sombras, como toda obra humana, aunque creo sinceramente que fueron más las luces. Pero eso no es lo más importante. Lo más importante es lo que sepamos y seamos capaces de proyectar hacia el futuro. En este sentido me da la impresión de que la “depresión postparto”, unida a la otra depresión, que tiene pinta de ser mucho más profunda, y que amenaza dejarnos sumidos en la inanición. Si nos descuidamos, la Expo puede acabar recordándose como un sueño con un pésimo despertar.

Supongo que a estas alturas de esta pequeña carta os estaréis preguntando a donde carajo quiero ir a parar… Pues bien, ¡al grano! Os invito a reflexionar hasta qué punto, amnistiar el Faro, puede ser un revulsivo de futuro, sobre la base de rescatar uno de los símbolos más positivos y auténticos del espíritu de cambio que la Expo quiso representar.

El edificio en sí mismo fue desde mi punto de vista el más emblemático de la Expo, por encima de la espectacularidad arquitectónica del famoso pabellón puente. Y podría ser perfectamente el edificio que quede como referencia central de ingenio para el cambio.

El Faro debería ser, y puede aún ser, con vuestra voluntad y el compromiso de los que os visitan en esta reunión (y de otros muchos, no lo dudeis), un símbolo vivo y activo de compromiso por el cambio.

Os propongo en definitiva un plan de amnistía para el Faro con las siguientes fases:

1- Amnistiar la estructura del edificio, desmontándolo por piezas para que sea susceptible de volver a montarse.
2- Darnos un plazo de un año a los movimientos sociales para obtener los fondos necesarios para reconstruirlo y para diseñar y aprobar un proyecto de gestión y uso ciudadano del mismo.
3- Ceder un espacio emblemático de la ciudad, céntrico y junto al Ebro, para reconstruirlo. En concreto propongo que sea en el parque que hay frente al Centro de Documentación del Agua.

En ese espacio apuesto con quien quiera que sería de los edificios de la ciudad más visitados y fotografiados por los visitantes…. Y si no, al tiempo…. Pero para poder hacer esa apuesta primero es preciso amnistiarlo. Creo que el hecho mismo de comprometernos en este posible proyecto ciudadano, con nuestro Ayuntamiento, puede tener una fuerza tremenda.

Un fuerte abrazo desde Méjico

Pedro Arrojo

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien!!!, a ver si en algun momento se convierte en espacio para una universidad de verano donde trasladar ese debate e investigacion sobre arquitectura del que hablas en el comentario anterior.
Rosa.

ozu dijo...

Destacar sobre todo un párrafo de esta carta:

"...amnistiar el Faro, puede ser un revulsivo de futuro, sobre la base de rescatar uno de los símbolos más positivos y auténticos del espíritu de cambio que la Expo quiso representar..."

Quede el Faro (((por lo menos))) como hito de los que quisieron salvar a este mundo, difícil compliado y marrullero, de la febril avaricia de algunos seres humanos, enfermizos de poder y riqueza.

María José dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María José dijo...

Hoy he visto un programa en televisión sobre El Faro. Me emocionó, pero mucho más las personas que hicieron posible este proyecto. Es un alivio saber que en un mundo donde la corrupción, las ansias de riqueza y de poder, la especulación... , que eran/son el pan nuestro de cada día, había también personas inteligentes, íntegras, humanas y preocupadas por la vida y por el hombre.
Gracias Sr. Higueras y gracias también a su equipo por haber hecho que siga creyendo que todavía quedan personas - con mayúscula- que valen la pena.